Parte III: PEPITO : LA RESURRECCIÓN
Estaba yo tan feliz que no podía creer que Pepito en cuestión podía [pudiera] creer estar vivo.
Ese fue el mejor día de mi vida, además de cuando me gané la lotería.
Fuimos [a visitar] al heladero, quien nos regaló un helado a cada uno; luego fuimos al zoológico a dar un espectáculo. Y finalmente, paramos en el parqué.
-Pepito-, le dije, -¿cómo te salvaste de una muerte tan segura y trágica?-.
Respondió: -En realidad era un carro de juguete-.
Esa respuesta no me gustó, así que me dispuse a preguntarle por qué me había dicho ese extraño que él había muerto (aquel extraño que se me abalanzó por la espalda ofreciéndome una taza de cocoa fresca y unas galletitas. Pero también diciéndome que Pepi en cuestión había muerto, supuestamente).
Cuando le dije eso, me respondió:
Todo comenzó en la segunda guerra nacional e internacional, cuando mi tatarabuelo dejó abandonados a mis [bis]abuelos, en busca de proteger su país. Desde ahí mis abuelos anduvieron sumidos en su propia tristeza........
Al final conocí [comprendí] por qué se formo la tercera guerra, el sentido de la vida, y por qué Pepito estaba vivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario