Esta historia es tan triste que nunca se conoció, ya que todo aquel que la escuchó ha muerto de tristeza.
Se rumora que Pepito en cuestión murió por recibir una cuenta de teléfono por un millón de dollars; otros dicen que era una cuenta de lavandería.
Pero yo soy el único que conoce la verdadera historia.
Pepito era un gran investigador, vivía en la calle Wellintong, en el Polo Norte. Él salía todas las noches a tomarse un vino en la tienda de don Pacho. Pero un día esto cambió su vida, a la MUERTE JA JA JA JA.
Él salía común y común y corriente a su vino. No sabía lo que iba a ocurrir aquella desolada noche.
De repente, iba llegando y al cruzar la calle
LO ATROPELLÓ UN CARRO.
FIN
Me fui directamente hacia él para atenderlo, pero ya era muy tarde, las nueve y media más o menos. Pero la hora no importaba en ese momento en el cual Pepito en cuestión yacía moribundo en el suelo; lo que importaba es que estaba vivo.
Me le atravesé a un carro para que ayudara a llevar a mi amigo Pepito en cuestión, pero éste me atropello por atravesármele; ahora éramos dos tirados en el suelo. Pero en unos minutos estábamos en el hospital por un generoso transeúnte desconocido, que huyó del hospital al ver la cuenta de las intervenciones quirúrgicas.
Como el desconocido alcanzó a pagar las cuentas de Pepito en cuestión y no las mías, me sacaron del hospital... ahora sólo se podía esperar impacientemente.
Después de unas horas me desperté por un extraño inquilino que se me abalanzó por la espalda.
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